He decidido trascribir unas pocas líneas de un poema de Jorge Luis Borges que se titula “La espera“, en ella la poesía surge en una serie arbitraria.
Antes que llegues,
un monje tiene que soñar con un ancla,
un tigre tiene que morir en Sumatra,
nueve hombres tienen que morir en Borneo.
En estas líneas se hace de lo contingente, algo necesario. Las condiciones de una llegada.
Nada tan contingente como la conjunción del sueño de un monje, la muerte de un tigre y la de nueve hombres en Borneo.
Sin embargo, en la poesía todo ello se convierte en el requisito de la excepción.
Sin más que agregar, me despido.






Al respecto de este fragmento de Borges, he recordado inmediatamente, por aquello de los pensamientos asociativos, un poema de Lewis Carroll, que con tu permiso dejo unas de sus lineas en este tú blog:
Creía descubrir un Búfalo
instalado sobre la chimenea;
mirando mejor vio que era
la sobrina de su cuñado.
“!Sal de aquí-dijo-
o llamó a la policía¡”
Creía ver una serpiente de cascabel
que le interrogaba en griego;
mirando mejor vio que era
la mitad de la próxima semana.
“¡Lo único que siento-dijo-
es que no pueda hablar¡”
Creía ver una inferencia
demostrando que él era el Papa.
Mirando mejor vio que era
un pedazo de jabón de mármol.
“!Dios mio-dijo- un hecho tan funesto
destruye todas esperanza!”
Por cierto, ¿Qué te lleva a decir (…) “Nada tan azaroso como el sueño de un monje”(…)?
Creo que :
(…)un monje tiene que soñar con un ancla(..)
es una imagen claramente implícita de una vertiente oniricometafísica. Ya me explicarás…
Saludos, aqueos
Gracias por el comentario.
Hice algunas modificaciones para que lo que quiero expresar sea más claro.
Con respecto al sueño del monje, me refiero a la contingencia del acto de soñar, no importa el contenido del sueño.
Borges toma de forma arbitraria tres hechos contingentes como condición necesaria para otro hecho cualquiera, en este caso el encuentro de dos personas. Ello convierte a ese encuentro en un milagro.
Ahora me queda mucha más claro. En cuanto al sueño del monje, pensé que la vocación del mismo, es la trascendencia, religiosa en este caso. Y por ende, alguien apegado a la idea de lo trascendente de una manera tan radical, condenado a estar alejado de su idea de dios por lo terrenal de su condición, al soñar un ancla, aún se sentirá más fijo a la tierra, si cabe. Me parece una imagen muy fina y contundente.
Gracias y saludos